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domingo, 1 de mayo de 2011

FAMA EN EL AIRE



Ahí estaba, impresionante, iba a ser su gran día. Horas y horas plantada en la cola de aquel casting. Pruebas y más pruebas, pero todo el sacrificio había valido la pena. Según los sondeos iba a ser la reina del espectáculo. Ahora, tenía los nervios a flor de piel, se había memorizado todo lo que tenía que decir. No podía salirse del guión.

De todas formas, le parecía que todo era un poco exagerado. En realidad, su padre no la maltrató nunca… bueno, quizá una vez, que con tan sólo doce años llegó a casa a la una de la madrugada y se encontró en cuestión de segundos, con los dedos de su padre marcados en el rostro. Claro, que ahí lo tuvo bien merecido. Sus padres habían estado horas y horas buscándola por todo el barrio invadidos por la angustia, incluso habían ido a la comisaría a denunciar su desaparición. Tal y como estaba el mundo, lo último que pensaron los temerosos progenitores, es que, la niña, junto con un par de compañeras de colegio, habían tomado por asalto el hall de uno de los hoteles más famosos de la ciudad para intentar conseguir las fotos y las firmas de sus ídolos, ese grupo de rock por el que las tres suspiraban día y noche.

Lo de su hermano tampoco era cierto. ¡Vamos! Un poco gamberro, pues sí, como todos los de su edad, contestaciones a los profesores, todas las asignaturas suspensas, constantes novillos. Pero de ahí, a haber pasado por distintos reformatorios por intento de robo de coches, pues había un abismo.

Y lo de su tío,  no tenía nombre, llamar al barucho que regentaba en el pueblo —donde lo más peligroso que podía pasar es que dos abueletes se pelearan por perder o ganar en sus partidas de cartas o dominó—  nido de prostitución y distribución de drogas y, acusar a ese santo varón, que en su vida había matado una mosca, de proxeneta, chulo de prostitutas  y capo de la droga  era pasarse cuarenta pueblos.

Mientras las maquilladoras terminaban de retocar su maquillaje, Nuria, daba vueltas y vueltas a su cabeza. Veía el gesto de contrariedad de su padre, los ojos llorosos de su madre, la cara de incredulidad de su hermano, las críticas de toda su familia en general; cuando les dijo que iba a presentarse al casting de uno de los reality shows de mayor proyección nacional. Si conseguía ganar aquella especie de concurso sería el trampolín de su vida, ya no necesitaría nada más, aquello sería el salto a la fama.

Ahora se sentía nerviosa, repasando mentalmente todas las mentiras que tendría que soltar, eso la  preocupaba, aunque las palabras del director sonaron bastante convincentes:

— No te preocupes por nada, ahora sólo debes preocuparte de enamorar a la cámara, las palabras se las lleva el viento. Piensa que si sales seleccionada las mentiras se tendrán que duplicar, esto no es nada. Nena, vivimos en la cultura del morbo y cuanto más morbosa sea tu vida mayor éxito tendrás. Si vas de niñita típica de clase media no te comerás una rosca.

— Pero mi familia quedará marcada para siempre, no sé si podré hacerles esa faena, me verá gente desconocida que odiará a mis padres, y lo que es peor gente conocida que comenzarán a sospechar y a dudar… —protestó débilmente Nuria. 

— Eso ni lo pienses, esto es cosa de dos días, en cuanto termine el programa si tienes suerte pasarás a ser famosa por otras cuestiones, nadie recordará ya a tus padres ni al resto de tu familia. El mundillo del Show Bussiness es así, donde dices digo, luego puedes decir Diego.

Los focos iluminaban el plató, Nuria sentada frente a la flamante presentadora esperaba ansiosa la primera pregunta: “venga se animaba así misma, es la primera pregunta, la que más te costará, luego todo será coser y cantar. Las palabras saldrán solas”.

—  Buenas noches Nuria, vamos a darte un poquito a conocer. Eres una chica de diecinueve años, has vivido toda tu vida en esta ciudad… pero según nuestro equipo de investigación has tenido una infancia dura, tu familia no es realmente lo que aparentan ser de cara a la galería ¿Es cierto que tu padre te maltrataba desde tu más tierna infancia?  —La elegante y sonriente presentadora, haciendo gala de sus muchas tablas no se había inmutado cuando soltó la pregunta.

Nuria sintió una arcada que le subía desde el estómago a la garganta. No, no era todo tan fácil una vez que estaba allí, ¿cómo era posible que aquella mujer le soltase a bocajarro aquella pregunta y más sabiendo que todo era una vulgar patraña, una mentira sujeta a un guión? Pero lo peor de todo es que aquel guión no se correspondía con una serie o una película de ficción, era la vida de su familia la que se vería empañada.

La voz de la muchacha salió clara y potente:

— ¡NO! Mi padre jamás me ha maltratado, mi madre es una mujer adorable que nunca ha tenido problemas de doble personalidad, mi hermano no es un ladrón de coches, y el resto de mi familia es lo que es, una simple familia trabajadora y completamente normal, como la de todos ustedes ¿o no? Lo mismo el problema es que sus familias si son realmente lo que quieren que los demás reflejemos aquí, hay que tener una mente muy retorcida y prestarse a hacer programas como estos.

El director se levantó de su silla y miró a Nuria con los ojos inyectados en sangre.

—  ¡CORTEEENNNN! —Inmediatamente los cámaras cortaron, y el equipo de producción se dispuso a buscar rápidamente algo para cubrir el tiempo de emisión. —Eres una puta loca, ¡¿cómo se te ha ocurrido decir eso en directo?! Has dictado tu sentencia, si pensabas triunfar en este mundillo olvídate, todos los platós quedarán cerrados para ti, estas cosas no se perdonan ni se olvidan.

Nuria salió del estudio con la cabeza muy alta, sabía que su posible futuro brillante — algo que no dejaba de ser sólo una posibilidad — se escapaba de sus manos. Aún así, se sentía contenta, era feliz, no sería famosa… pero acababa de comprobar que era íntegra y que no se dejaría comprar por un sueño que podría hacerse real o quedar en pura fantasía. No, jamás vendería ni traicionaría a quien siempre estuvo a su lado, quienes realmente merecían todo su cariño y respeto. Su boca sonreía de oreja a oreja mientras escuchaba la nerviosa y aguda voz del director dirigiéndose al resto de los que habían sido sus compañeros.

— Si alguno de vosotros piensa hacer lo mismo que esa puñetera demente ya puede ir levantado su culo de la silla; al primero que se le ocurra tener un solo fallo va a salir de aquí a toda leche. No voy a consentir que un puñado de niñatos indecisos y tarados arruinen mi carrera.

Nuria salió a la calle y el frescor de la noche la envolvió, aún seguía sonriendo, era feliz.

 FIN