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jueves, 4 de agosto de 2011

CENA ESPECIAL


Cardiff, 8 de septiembre de 1909


Aquella noche el salón de esa olvidada mansión resplandecía. Las llamas crepitaban alegremente en la chimenea de mármol, los numerosos candelabros sumían la espaciosa estancia en un agradable ambiente donde las luces y las sombras creaban un espacio íntimo y agradable.

Robert Connelly III, no había reparado en gastos, la mesa vestida con un mantel de hilo blanco bordado en tonos pastel, estaba repleta de los mejores manjares.

- Queridos hijos: Brindo por todos vosotros, porque al final hemos sabido limar asperezas. Hemos conseguido unirnos pese a nuestras diferencias. No ha sido fácil conseguirlo pero aquí estamos todos juntos de nuevo.

El anfitrión ataviado con sus mejores galas, levantó su copa llena de un líquido color rojo rubí y sonrío a los doce esqueletos amarillentos que rodeaban la mesa.


Cardiff, 8 de septiembre de 1901

Como cada año, había reunido a toda su familia, le gustaba celebrar su cumpleaños rodeado de sus seres más queridos. Mr Robert Connelly III, la tercera generación de una familia burguesa poderosa que había conseguido su inmensa fortuna explotando una rica zona minera en Gales, había supervisado todo al milímetro, ni el más pequeño detalle había escapado de su severa inspección. Aquella noche era especial. Ese aniversario iba a ser distinto. El homenajeado iba a dejar su aparcado su protagonismo para que todo el peso de la fiesta recayese en su hijo primogénito. 

Sus abogados le habían informado que su hijo mayor y futuro heredero, el que no tardando mucho pasaría a ser Robert Connelly IV, secundado y con la total aprobación de sus once hermanos, planeaba un golpe que le dejaría fuera de la empresa y del negocio que tanto esfuerzo le había costado mantener. Aquellos bastardos pretendían alegar enajenación mental para apartarle de todo lo que había dado sentido a su vida. Pero Robert Connelly III no era ningún tonto, ni había nacido hacía dos días, jamás se dejaría robar ni siquiera por quienes llevaban su sangre. Esa sangre roja del mismo color de aquel vino procedente de la más renombrada familia de bodegueros de Burdeos, elaborado especialmente para surtir su bodega, ese líquido de exquisito aroma y color granate potente y oscuro que enviaría a todos sus descendientes al lugar de donde jamás tendrían que haber salido, el mismísimo infierno.


FIN