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jueves, 2 de enero de 2014

OTRO AÑO MÁS


¡¡Señor que cruz!! Otra vez vuelta a empezar como cada año. Otra vez sacar los bártulos: la casaca de brillos, los anillos y sobre todo el turbante. ¡Odio llevar semejante cosa en la cabeza! ¡Con lo a gusto que estoy yo con mis vaqueros y mis deportivas el resto del año!


Lo que peor llevo es desperezar a los camellos, que los pobres ya están “oxidaos” y cuesta un montón que se muevan. ¡Claro con este par de finolis! Lo peor siempre me toca a mi. El sabihondo de Melchor, con eso de que es el mayor, ya tiene bastante con ensayar su soporífero discurso anual. ¡Iluso! para el caso que le van a hacer. Y el lunático de  Gaspar … aquí lo del amigo pelirrojo no tiene nombre, ese con mirar las estrellas para que nos guíen en la ruta tiene bastante. Si es que no vive en este mundo. De puro despistado ni se ha enterado que hace varios años hay unos cacharros muy útiles que se llaman GPS, (o como más me gusta a mí llamarles "tontones") y no hace falta quedarse alelado mirando al cielo para conocer el camino.

Yo me desespero, y total ¿para que? Los niños cada vez son más exigentes y desagradecidos. Todavía recuerdo la que lió aquella mocosa el año pasado, porque me confundí y en vez de dejarla una Barbie (esa cosa anoréxica y fea) la dejé una bonita muñeca de trapo.

No, los niños ya no son como eran.  Antes con un simple balón se conformaban, ahora que si Play Station, Nintendos etc. Y pensar que mi primera entrega fue una cajita de mirra. Si se me ocurre regalar eso ahora, a cualquiera de estos monstruitos con patas, ¡me trago la mirra!

¡¡Quiero jubilarme ya!! ¿Dónde está escrito que los Reyes Magos no tengamos derecho a eso? ¡Que esto es muy “cansao”! ¡Que son veinte siglos y una decena haciendo lo mismo! Luego los humanos lloriquean porque se jubilan a los sesenta y cinco o incluso antes. ¡Aquí les quería ver yo! Año tras año con lo mismo y encima haciendo el payaso con esos ropajes pasados de moda. Si es que ya hasta los bebés se ríen de nosotros. Y la culpa de todo la tuvo el cursi de Gaspar. Vaya lío en el que nos metió cuando hace 2010 años, le dio por seguir una estrella. ¡Hay que fastidiarse!


FIN